
Tu mente moldea tu salud más de lo que crees.
Los pensamientos negativos no son solo palabras en tu cabeza, afectan directamente tu cerebro y cuerpo. Estudios de la University of Pennsylvania muestran que el estrés mental prolongado eleva los niveles de cortisol, lo que puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de ansiedad y depresión.
Reprograma tu mente: Cambia el “No soy suficiente” por “Estoy aprendiendo y mejorando cada día.” Enfócate en lo que sí puedes controlar. Practica la gratitud: reduce la activación de la amígdala (la zona del cerebro que procesa el miedo). Tu mente puede ser tu mayor obstáculo o tu mejor aliada. Entrénala bien.
